“La cosa está mala”

bodega-1Por las calles de mi Cuba sólo se escuchan quejas, lamentos, críticas y comentarios con respecto al sistema. “La cosa está mala”, dicen todos. El salario no alcanza, todo carísimo, apenas aparece comida y ni hablar de ropa, zapatos o ropa interior. Y qué decir de la libertad de expresión y los derechos humanos.

Comprendo que la queja es un mecanismo psicológico a través del cual expresamos desaprobación, pero no puede quedar ahí. El pueblo que expresa descontento es el mismo que acude en masa a aplaudir la dictadura en actos públicos o que cumple con las exigencias laborales impuestas desde arriba. En fin de cuentas para la tiranía el descontento no es problema mientras el individuo cumpla con la función social de ser parte del mecanismo represivo.

La doble moral encuentra espacio propicio cuando la opresión, institucionalizada por la dictadura, se encuentra con la cobardía, indiferencia o complicidad de los gobernados. En Cuba el temor generalizado no es a perder ciertos privilegios, nadie los tiene, sino a “estar peor” de lo que ya se está.

Ha sido tanta la manipulación psicológica que el cubano se siente esclavo por naturaleza. Su única función es servir a un régimen que invade todos sus espacios en total sumisión. La oposición sólo consigue que el aparato represivo desate toda su furia contra el individuo reduciendo su existencia hasta la nulificación. El ser humano es vehículo y no ente.

La cosificación del hombre es propia de la ideología comunista. Esa es la razón por la que aquellos que quieran destruir la nación y mantenerse en el poder de forma vitalicia terminan imponiéndola como sistema de relaciones sociales. Ninguna otra ideología ha sistematizado el crimen tan bien como el marxismo-leninismo. Donde quiera que se ha aplicado los resultados son curiosamente los mismos: miseria y estatismo.

Hay un hombre que logró compilar métodos de lucha alternativa aplicables a sociedades castradas como la cubana. En su libro “De la dictadura a la democracia”, Gene Sharp recoge experiencias prácticas que le dan cuerpo a la queja anecdótica y rumbo a las frustración popular. No quiero detenerme en detalles, eso sería renundar. Sólo quiero presentarlo a mis conciudadanos y espero sirva de herramienta para pasar de la queja a la acción a favor de un futuro mejor para nosotros los cubanos.

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