Claves para acabar con el absolutismo político y la tiranía

Por Alexandro González

Existe en la psiquis humana la tendencia a imponer criterios.

El Papa es el representante tangible de la Divinidad y cualquier idea, cierta o no, opuesta a la doctrina de la Iglesia es considerada herejía.
El Papa es el representante tangible de la Divinidad y cualquier idea, cierta o no, opuesta a la doctrina de la Iglesia es considerada herejía.

Este defecto es mucho más prominente en nuestras naciones hispanas y Cuba no es la excepción. Un gran amigo me dijo que este rasgo psicológico lo heredamos de la cultura católica arraigada en nuestras sociedades. Creo que existe algo de razón en este argumento si analizamos la estructura papal que, a su vez, fue heredada del antiguo imperio romano en la que el césar era un semidiós y a los demás sólo les correspondía el triste papel de ser servidores.

Todos deben regirse por las Escrituras que es interpretada bajo la luz de las tradiciones y de la visión temporal del papado en un momento histórico determinado. La relación es puramente vertical, piramidal, impositiva e inductiva. Esta mentalidad mantuvo a media humanidad más de un milenio en un analfabetismo conveniente que produjo una de las épocas más oscuras en la historia. La ignorancia establecida garantizaba impunidad absoluta a todos los desmanes y abusos del clero en le Edad Media.

Si establecemos un paralelismo entre esta realidad y la que nos ha tocado vivir en los últimos 200 años de luchas por la independencia vamos a encontrar muchas similitudes. Desafortunadamente arrastramos con esta mentalidad medieval.

En Venezuela se usa excesivamente la fuerza contra estudiantes que reclaman respeto a la democracia
En Venezuela se usa excesivamente la fuerza contra estudiantes que reclaman respeto a la democracia

La mayoría de los sistemas políticos de latinoamérica descansan sobre la ignorancia política de nuestros pueblos. Cada vez que surge un político en América Latina es predecible la secuencia de hechos futuros. Comienzan tomando el poder con demagogia y falsas promesas. Se afianzan a este estableciendo una autocracia semidivina rodeado de corrupción e intereses especiales. Y, por supuesto, terminan excomulgando y satanizando a los que se oponen a sus proyectos. No hay espacio para el debate, la crítica o la oposición. “Dios” ha hablado y el que no comulgue es quemado vivo por los inquisidores (policía represiva, militares o agentes del estado).

Para el que escribe este artículo sólo existen dos maneras de acabar con este “papado político” medieval. Al igual que la imprenta y la Reforma Protestante dieron al traste con el dominio tiránico de la Iglesia en la Edad Media, creemos que algo así pudiera darnos las herramientas para acabar con el absolutismo en la política latinoamericana.

Información

Nada es más peligroso para las tiranías que cada ciudadano pueda acceder libremente a la información, pueda procesarla y arribar a sus propias conclusiones de manera independiente y sin depender del estado. De ahí las millonarias inversiones de las tiranías en este sentido para controlar el libre flujo de información. Cierran, vetan, bloquean, censuran, prohíben y confiscan medios de comunicación. Gracias a que los medios alternativos son cada vez más eficientes y libres este obstáculo es más franqueable.

Protestantismo social

En 1517 la Reforma Protestante estableció tres principios que abrieron las ventanas hacia una nueva era en la historia de la humanidad. Los principios fueron sola gracia, sola Escritura y el sacerdocio universal de los creyentes. Es otras palabras se establecía que nada que haga el hombre puede canjearle la salvación. La salvación es un derecho natural al que sólo se llega a través de la fe en un Dios que ha provisto Su Gracia para alcanzarnos a nosotros a pesar de nuestras maldades porque Dios es Omnipotente y Soberano y rige sobre todas nuestras imperfecciones y debilidades. No tenemos que doblegarnos ante nadie y, mucho menos, tratar de encajar en moldes humanamente inducidos porque Dios nos ha dado, en Su infinita Misericordia, libre albedrío para escoger nuestro futuro. El poder de la Escritura está por encima de las interpretaciones temporales determinadas por una coyuntura histórica determinada. La Escritura es la fuente para alcanzar la mente de Dios y no el criterio de un semejante. Y, en último lugar, los creyentes no necesitan un pontífice (puente, mediador o sacerdote) para alcanzar a Dios. Cada creyente es siervo, embajador y sacerdote a la vez. Los intermediarios sobran para comunicarse con la Providencia.

La Reforma Protestante encabezada por Martín Lutero dio un gran impulso a la libertad individual reconociendo los derechos naturales naturales del hombre
La Reforma Protestante encabezada por Martín Lutero dio un gran impulso a la libertad individual reconociendo los derechos naturales naturales del hombre

Tres principios políticos

Haciendo un paralelismo pudiéramos establecer tres grandes principios políticos para acabar con la dominación estatal sobre los individuos.

1. Reconocimiento de los derechos naturales como el derecho a la vida, la felicidad y la libertad individual. Los grandes proyectos políticos de los siglos XVII al XIX tuvieron este sello en común. Existen derechos inherentes a cada ser humano y son propios de él. El deber del estado es garantizar que cada persona disfrute de estos derechos naturales. Esa fue la aspiración de los independentistas cubanos al establecer la república.

Las grandes aspiraciones de la República Francesa fueron libertad, igualdad y fraternidad.
Las grandes aspiraciones de la República Francesa fueron libertad, igualdad y fraternidad.

2. El poder de la Constitución. Todos conocemos la obsesión de las tiranías por alterar las Cartas Magnas. El fin es el mismo, establecer el continuismo en el poder a pesar de la voluntad popular. Y suele pasar porque existen grupos que se consideran estar por encima de la ley. La primera ley de la nación debería ser: “Nadie está por encima de la ley”. En latinoamérica es común que las leyes las establezca un grupo en la élite para otros grupos sociales solamente. Leyes a las que los primeros no están sujetos.

3. El poder de cada ciudadano y su influencia social. Este tercer principio es el tiro de gracia a las tiranías. Destruye el verticalismo social y el esoterismo piramidal al que sólo pueden llegar los “elegidos”. ¿Qué es el presidente? Un ciudadano más que debe estar sujeto a las mismas leyes que el resto de los ciudadanos. En las revoluciones europeas se destruyó el mito de la divinidad del poder de los reyes. El poder no se hereda. Unos no nacieron para ser reyes y otros para ser esclavos. Estas definiciones son establecidas por los hombres. El poder no viene de la divinidad, viene del grupo humano que acepta o no el dominio de unos sobre otros. El poder no está en quien lo posee sino en quien lo otorga, el pueblo.

Estos tres principios son la base del capitalismo real, el pluripartidismo y la democracia representativa. Es también la razón por la que las tiranías se establecen más fácilmente en sociedades de herencia católica y no en naciones protestantes en las que estos principios religiosos afectan positivamente el desarrollo social.

No puede existir democracia real si cada ciudadano no es consciente de sus derechos y sus deberes para con la patria. Sólo ciudadanos libres pueden producir sociedades libres.

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