¿Gobierno mundial?

Por Alberto Mansueti

nuevoordenmundial¿Hay un Gobierno mundial “en la sombra”? ¿O vamos en ese camino? Los planes de gobierno mundial no son nuevos: Hitler y Stalin tenían los suyos, Napoleón en sus tiempos, antes los emperadores Alejandro en Grecia y los Césares y los del Imperio romano-germánico. La Biblia presenta a Nimrod, bisnieto de Noé, constructor de la Torre de Babel, aspirando a una tiranía global. El “Nuevo Orden Mundial” de hoy es un caso más en una larga serie de planes de este tipo. Y la ONU y sus Agencias van agresivamente en esa dirección, en cierta medida prefiguran el Gobierno mundial: ¡cada agencia es como un ministerio!

Y hay “conspiraciones” para imponer esos planes; no todas las teorías carecen de base: algunas son muy chifladas, como la de los “reptilianos” y otras de extraterrestres. Pero hay reuniones y acuerdos entre cúpulas, a veces secretos, y otras veces no tanto; el Club Bilderberg por ej. es cada vez más notorio. No son secretos el Council of Foreign Relations, la Trilateral Commission o el Tavistock Institute, ni ocultan sus objetivos. Se conectan a ciertas “sociedades secretas”, muy antiguas, tanto como son sus rituales: rosacruces y masones, órdenes como los Templarios, Illuminati y otras menos conocidas. Siempre hay gente atraída por lo “oculto” y su aura de misterio: políticos, banqueros, industriales, dueños de la prensa y “estrellas” mediáticas, etc. Cada quien pretende utilizarlas para sus fines, y a los grupos “de superficie” que impulsan: clubes rotarios y de leones, e infinidad de ONGs y Fundaciones. Todo esto es muy real; no es ficción.

Lo que no hay es un solo Plan de Dominio, tipo “Conspiración Judeo-Masónica”. Hay muchos, porque casi cada elite, gobierno u organización internacional, o incluso actor importante, tiene el suyo. Y cada cual con su propia agenda: en muchos puntos hay coincidencias y acuerdos; en otros puntos no, hay muchos conflictos y guerras tipo Irak. Y no siempre logran sus designios y propósitos, pese a que usan diversos medios, todos muy reales, para sus planes: dinero, poder, ejércitos, religiones, ideologías, medios de comunicación y propaganda masiva, arte y cultura, filosofía, etc. Tanto el feminismo, el ecologismo, el indigenismo y el Posmodernismo, contribuyen no menos que el marxismo a desacreditar, debilitar o someter a todas las instituciones sociales tradicionales que puedan resistir a los planes de gobierno mundial: familias, empresas, escuelas y liceos, universidades, iglesias, tribunales, cortes judiciales y municipios, gremios y colegios profesionales, etc.

El Gobierno Único Mundial sería de corte socialista: como los socialismos fracasaron en las naciones, el socialismo global se presenta ahora como alternativa. El socialismo es siempre un éxito para los jefes socialistas y un fracaso para los pueblos. Por eso el “Socialismo del siglo XXI” ya no es nacional sino mundial. Y tampoco es racional y moderno, hoy es “Posmodernista”, o sea: “más allá de la Modernidad”, de la razón y de la lógica, a las que también pretende desacreditar y debilitar para escapar al escrutinio y la crítica racional, refugiado en las emociones, pasiones y sentimientos de las masas ignorantes, víctimas de toda clase de manejos desinformativos y brain-washing. ¡Hasta el lenguaje quieren destruir!

Todo régimen socialista es parasitario y sobrevive solo si una economía mercantilista le sirve de soporte, sea de las viejas oligarquías del dinero, aliadas al socialismo, o de las nuevas clases mercantilistas creadas por el socialismo, una vez liquidadas las antiguas castas adineradas. Y es así a nivel nacional como a escala global. Por eso los súper-ricos globales se hermanan en este proyecto de dominio mundial con los jefes políticos estatistas, todos socialistas y mercantilistas, y miembros de la realeza europea.

Pero, ¿los social-globalistas no chocan con los social-comunistas nacionales tipo Cuba, con las potencias comunistas que se modernizan tipo China y Rusia, con los Neo-nazis (social-nazionalistas) y con todos los jihadistas terroristas de Irán y el mundo árabe? Así es; y podríamos llegar a una III Guerra Mundial. Pero no sorprende: las izquierdas se llevan mal entre sí. En la Revolución Francesa chocaban entre ellos los seguidores de Robespierre, Danton, Saint Just y Marat; después los marxistas con otros grupos como los bakuninistas; más tarde los social-demócratas mencheviques de Martov versus los bolcheviques de Lenin y los trotskistas; y luego los comunistas internacionalistas camisa roja de Stalin, aliados a los “newdealers” de Roosevelt de camisa blanca, contra los camisa parda de Hitler y los camisa negra de Mussolini. “Guerras y rumores de guerras” ha habido siempre.

El gobierno mundial quiere erigirse de la mano con una única religión mundial, como ya ha ocurrido con otras pretensiones similares en la historia humana. Debe apuntarse enfáticamente que el cristianismo bíblico es enemigo de todo sistema de gobierno sin límites, sea nacional o mundial. En su soberanía, Dios ha dispuesto que haya naciones y que estas tengan gobiernos limitados. Pero de los planes globalistas no cabe concluir, como equivocadamente hacen muchas iglesias cristianas, que estamos a las puertas del fin del mundo. Porque antes de ahora, proyectos parecidos han surgido, y en unas regiones se han concretado por un tiempo, luego han fracasado, han surgido otros… y el mundo no se ha acabado. “Del día y la hora nadie sabe, ni aún los ángeles de los cielos, sino solo mi Padre”, dice Jesús en Mateo 24.

Y con igual firmeza debe subrayarse que los liberales clásicos estamos contra toda forma de estatismo, sea mercantilista o socialista, sea nacional o global. Mises y Hayek lucharon bravamente contra los planes de Hitler y Stalin, y de Roosevelt. Los liberales de hoy tenemos que enfrentar a la elite del “Nuevo Orden Mundial”, no solo a los planes a los socialistas a nivel nacional en cada país.

Por fin la pregunta: ¿tendrán éxito estos planes? ¿Tendremos un Gobierno Único Mundial? Vea Ud.: Hitler y Stalin fracasaron, Napoleón y antes los Imperios de la Antigüedad. Fracasaron todos en sus planes de dominio y control a nivel mundial e igual los romano-germánicos, Gengis Khan y los Zares rusos tampoco tuvieron éxito. ¿Qué nos asegura que pese a nuestra inacción, apatía, ignorancia o estupidez, el “NOM” va a tener éxito? De estas conspiraciones habla el Salmo 2: “El que mora en los cielos se reirá; el Señor se burlará de ellos”.

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