¿Soberanía?

escenarios-ciberguerra-nuevo-orden-mundial_ediima20130507_0320_5Por Alberto Mansueti

Desde la escuela te enseñan que “este es un país soberano”, y que las leyes las hace el Congreso. Afirmaciones harto discutibles, las dos.

Porque hay infinidad de “organismos mundiales”, como la ONUDI, el PNUD, la ONUDD, la FAO, la OMS, la CPI, etc., y muchas otras siglas, que tú tal vez ni conoces, o ni sabes qué significan, mucho menos sabes lo que hacen esas oficinas del “Sistema de las Naciones Unidas”. ¿Y te digo lo que hacen? Hacen las leyes de tu país. Casi todas. Y del mío. Por eso no son países “soberanos”.

Hay un Gobierno Mundial único que ya existe, no es que “va a venir”; ya vino, hace rato. Está aquí entre nosotros, con sus “Agencias” de las misteriosas siglas, cortando o suprimiendo libertades, entorpeciendo y poniendo reglas obstaculizadoras y costos adicionales a tu vida, y a las de todos. Es el Super-Gobierno planetario, con sus respectivas “sucursales” o prefecturas regionales en todo el mundo, como en América la OEA y sus agencias.

Las peores leyes malas, que los liberales clásicos adversamos, no se escriben aquí en nuestros países. Hay una entidad “mundial” para cada aspecto de la vida, que las escribe. En temas de economía, banca y gasto público, el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial (BM), desde sus enormes edificios en Washington DC, nos dictan sus reglas en forma de “tratados”, que no son pro-mercado libre como la gente cree. Y luego aquí el “poder legislativo” (¿?) las aprueba como leyes. En los temas judiciales, la Corte Penal Internacional (CPI), en La Haya, y la Comisión Interamericana de “Derecho Humanos” (CIDH) también en Washington, escriben sus “convenios”. Y luego se aprueban como leyes en cada país.

También sucede en temas de trabajo y Seguro Social. Creemos que esas leyes se hacen en nuestro país, y que las escribe el Parlamento. No. Las escribe la Organización Internacional del Trabajo, allá en Ginebra, Suiza, en forma de “Convenios Internacionales”. Y luego aquí en el Congreso, los “legisladores” (¿?) en su mayoría ni las leen, sólo alzan la mano, y así las establecen como leyes, y punto. Así en todas partes. Por eso las leyes de Perú p. ej. son casi idénticas a las de Chile, Venezuela, Cuba, Bolivia, Ecuador, Colombia, México, etc. Son leyes “talla única”. Igualitas para todos.

En temas de agricultura y alimentación, la FAO nos dicta las leyes desde Roma. Igual en salud y atención médica, impera la OMS, desde Ginebra, Suiza. En educación y cultura es la UNESCO desde París, Francia. En temas de desarrollo es el PNUD, desde Nueva York; en industrias es la ONUDI desde Viena, Austria; y en drogas es la ONUDD desde Nueva York también.

A nivel latinoamericano hay oficinas de la OEA enlazadas con cada una de estas agencias de la ONU. Son como “Ministerios” del Gobierno Mundial, con brazos ejecutores (tentáculos) en las regiones del planeta.

¿Pero cómo lo hacen? Funciona así: los Embajadores “acreditados” en las dichas sedes no representan a los Gobiernos ante las “Agencias”; es exactamente al revés: son lobbystas de las agencias ante “nuestros” Parlamentos. Traen bajo el brazo todos los “acuerdos” y “consensos”, y aquí lo que hacen es lobby (pasillo, cabildeo) para que se aprueben como leyes nacionales, rápido y sin discutir. Y cuando lo consiguen, “sus” Agencias en premio les nombran en altos puestos, con altos sueldazos, carro lujoso y chofer, y dorado plan de pensión. ¿Me explico?

Esto se oculta al público, en nuestro país, y en casi todo el mundo, porque las cadenas de dependencia con las Agencias “multinacionales” (¿?) reducen o nulifican por completo la soberanía real de los países.

¿Sabes tú cuantas “unidades tributarias” (o sea: impuestos) te cuestan cada año a ti, y a mí y a todo el mundo, todas sus lujosas oficinas, limosinas, secretarias, constantes vuelos First Class a sus reuniones, ida y vuelta con escalas, de aquí para allá, con incontables “almuerzos de tres martinis”, y los ya dichos planes de pensión?

Y ese no es el problema más grave. Lo peor son los perniciosos efectos de las leyes malas, dictadas en su mayor parte por los “imperios temáticos” de la ONU y la OEA, que además impiden las Cinco Reformas que proponemos los liberales clásicos en nuestra América latina. Por eso queremos la derogación de las leyes malas: es una condición necesaria e indispensable para hacer las reformas. ¿Leíste mi libro “Las Leyes Malas”? Está descargable en la Internet, con el “Catálogo de las Leyes Malas”.

Pero hay otra condición para las reformas: la retirada inmediata de nuestros países de todas las agencias de la ONU y de la OEA que son parte de este rico, poderoso y omnímodo imperio, cuyos gastos, opresión y otros resultados malsanos y destructivos, llegan a todas partes, a los más remotos rincones. ¡Esto sí que es anti-imperialismo de verdad! Para que tu país sea soberano de verdad, sin ataduras; y digno entre las naciones de la tierra. Y el mío.

Anuncios

Deja tus comentarios aquí

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s