La muerte de una nación

cuba-2-400x280Por Alexandro González.

Cuba desaparece. Literalmente.

Lo que a nuestros padres le tomó siglos y sangre edificar ha sido destruido por una pandilla familiar en tan sólo 50 años. Carreteras, puentes, edificaciones, casas, escuelas, sistema eléctrico, alcantarillas y desagües, red hidráulica, instituciones de salud. Todo reducido a ruinas y en pésimo estado.

Para tener una idea en números, la industria azucarera, orgullo y patrimonio nacional, alcanzó a producir apenas 1.6 millones de toneladas de azúcar en el año 2015. Esa misma cantidad producía el país en 1894 sin tractores, fertilizantes o cosechadoras de caña.

Y no se trata sólo de la infraestructura nacional. Hay que mencionar la debacle espiritual que ha lacerado los valores éticos y morales de la nación. Medio siglo de continuada miseria, opresión ininterrumpida y ausencia de libertades han sembrado en la psiquis popular una mentalidad de supervivencia, en la que los principios espirituales son relegados a un segundo plano y se prioriza la solución inmediata de las necesidades básicas sin importar el costo moral.

Este cataclismo de terror liderado por la familia Castro no sería tan trágico si no se estuviera diezmando el capital más importante de la nación: su gente. Comenzó con la aniquilación física o la expulsión de los que no comulgaban con la doctrina oficial estatalmente impuesta. El aborto y el control de la natalidad se convirtieron en herramientas del sistema comunista en su delirio por mostrar bajos índices de mortalidad infantil. Todos estos factores le están pasando la cuenta al país.

Éxodo, bajos índices de natalidad y envejecimiento acelerado han hecho que la población cubana no muestre cifras de crecimiento en los últimos años. De continuar la actual tendencia se espera que para el 2080 la población total de la Isla no supere los 6 millones, el mismo número de habitantes que tenía el país en 1959.

El país agoniza y a la casta opresora parece no importarle. Su único interés es mantenerse en el poder y manejar a la Isla como patrimonio familiar. Ellos controlan, manejan y deciden por millones de personas que reciben tratamiento esclavo mediante estructuras estatales todopoderosas que subyugan y despersonalizan al individuo, condenado al servilismo continuo de esas mismas estructuras que limitan su existencia.

Existe sólo un camino para revertir el actual orden de cosas. En primer lugar, arrebatarle el poder político a la familia Castro a cualquier precio y juzgarlos por los crímenes cometidos contra la nación en los últimos 70 años. Sólo, cuando ellos y sus cómplices paguen por sus delitos, podría hablarse seriamente de la reconstrucción del país.

Una vez superado este primer escollo se impone la implantación de un sistema democrático con separación de poderes regidos por la Constitución de 1940. El restablecimiento de la economía de libre mercado, el respeto a la propiedad privada y la implantación de leyes que contribuyan a un ambiente de seguridad y garantías individuales. En fin, volver a colocar al hombre y sus derechos en la cima de la pirámide social y enterrar, de una vez por todas, el omnipotente estatismo que ha destruido a la nación.

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2 comentarios sobre “La muerte de una nación

  1. Que buen trabajo de resumen historico y real es la triste realidad de mi pais , y comparto la opinion que esos castros a todos hay que sacarlos del poder a la fuerza
    Y despues hacer lo mismo que George Washington. Y asi surgiria una nueva cuba.

    Le gusta a 1 persona

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