Por qué la salud no puede, y no debe, ser gratis

Por Alexandro González

Varios grupos opositores dentro y fuera de la Isla están creando aceleradamente programas y lineamientos políticos. Se han percatado de la necesidad de una plataforma que guíe el rumbo de los cambios y que a la hora de crear una nación no son suficientes las marchas, los insultos o los moretones exhibidos en la prensa internacional.

Pero en el desespero por encontrar una fórmula política que responda a las necesidades del cubano, han caído en la trampa que el régimen comunista ha impuesto al mismo pueblo que ellos pretenden redimir. Y, como de costumbre, esgrimen la vieja letanía de querer “preservar los logros en la salud y en la educación”. Pero, ¿qué educación y qué salud pretenden proteger?

El mito de la salud gratuita

El ignominioso origen de la salud “gratis” tiene sus raíces en el socialismo. El ciudadano, objeto de un estado absoluto y todopoderoso, rinde su existencia a la vez que es despojado de sus derechos políticos, económicos y sociales para poder acceder a prebendas que el estado omnipotente le concede a cambio de su condición de esclavo. La salud, entonces, tienen un alto precio en el socialismo: la libertad.

La salud pública en el socialismo tiene sus particularidades. El servicio es, por gravedad, de paupérrima calidad. Los medicamentos escasean debido a que su venta subsidiada no genera la ganancia necesaria para mantener su producción. Los medios de diagnóstico y tratamientos son pocos y malos porque, a pesar de ser diseñados y construidos en países capitalistas, se adquieren los más baratos debido a que es un sector subsidiado y el uso de estos equipos no generan nuevos fondos para el recambio, la actualización o la producción de los mismos. Así sucede también con los hospitales, las edificaciones, los consultorios, los laboratorios y centros de salud en general. Carentes de higiene, agua, ambulancias o artículos de limpieza.

¿Quienes sufren en un sistema de salud gratuito?

Sufre el paciente en primer lugar. El enfermo no tiene otra alternativa que someterse a este mal servicio administrado por burócratas que, en su mayoría, no tienen la calificación, el conocimiento o los recursos necesarios para ofrecer una atención de calidad.

Sufren los empleados del sector porque su empleo o habilidades profesionales no les provee suficiente para su sostén y tienen que ajustarse al extremo control del amo y señor absoluto que es el estado.

Quizás alguien pretenda argumentar a favor de sistemas de salud semi socialistas, más o menos exitosos, como el que existe en algunos países europeos o en el mismo Canadá. Pero los que defienden estas instancias olvidan que son países prósperos que someten a sus ciudadanos a pagar altísimas tasas de impuesto que resulta más costoso al bolsillo que pagar un sistema privado de seguro médico.

No me deja de sorprender que después de 60 años de sufrir uno de los peores sistemas de salud del mundo todavía existan ingenuos que pretenden perpetuar este orden calamitoso en una Cuba libre.

¿Qué hacer?

El Partido Revolucionario Cubano, en su plataforma de Cinco Reformas para Cuba, establece lineamientos basados en el capitalismo liberal que promoviera Marti. La cuarta de estas reformas consiste en poner el sector de la salud en manos de sus verdaderos dueños: los trabajadores y profesionales del sector. Además, remover al estado del control de tales servicios. En su reforma número cinco se establece un sistema de cobertura para los sectores más débiles de la sociedad con dinero de los contribuyentes para que el paciente pueda escoger libremente el servicio que necesite sin tener que someterse a los caprichos de un estado ineficiente.

Si bien es cierto que la salud es un derecho humano, no debemos olvidar que continúa siendo un servicio sometido a las mismas leyes de mercado que otros sectores. Es necesario encontrar un balance equilibrado entre mercado y derecho para que se estimule la producción, la investigación y el progreso científico que el campo requiere y, por otro lado, evitar el éxodo masivo de profesionales del sector incentivando condiciones de vida decorosas para los que se entregan al cuidado de los enfermos.

Deja tus comentarios aquí

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s